Peluquería canina básica: cómo acicalar a tu perro en casa

Incorporar un perro a tu vida es emocionante, pero cuidarlo va mucho más allá de las caricias en la barriga y los premios. El cuidado regular del pelo es fundamental para que tu compañero peludo esté limpio, sano y feliz.

Si acabas de adoptar una mascota y no sabes por dónde empezar, no te preocupes: esta sencilla guía paso a paso te ayudará con el cuidado básico del pelo de tu perro en casa.

Empieza con un cepillo cardador

Un primer paso ideal para eliminar el pelo suelto y los nudos

Antes de nada, cepilla el pelo de tu perro con un cepillo cardador (el que tiene púas finas de alambre ligeramente dobladas). Esto ayuda a eliminar el pelo muerto y los nudos, y deja el manto suave y brillante.

Consejo: el cepillado regular también favorece la circulación y ayuda a mantener la piel de tu perro sana.

Utiliza un peine para eliminar los nudos que queden

Asegúrate de desenredar completamente el pelo antes del baño

Después del cepillado, repasa el manto de tu perro con un peine metálico de peluquería. Así podrás detectar los nudos que hayan quedado.
Desenredar el pelo antes del baño es fundamental: los nudos mojados son más difíciles de eliminar y pueden causar dolor.

💡 ¿Tiene nudos difíciles de quitar? Prueba una herramienta desenredante para eliminarlos con suavidad.

Conceptos básicos del baño

Mantén a tu perro limpio, ¡pero no lo bañes demasiado a menudo!

Cuando llegue la hora del baño, utiliza un champú específico para perros que se adapte a su tipo de pelo. Mantén el agua templada (95–113 °F o 35–45 °C).

  • Perros de pelo largo: una vez a la semana
  • Perros de pelo corto: cada 2–3 semanas

Utilizar un cepillo de goma para el baño ayuda a limpiar más a fondo y proporciona a tu perro un masaje suave.

Secado con toalla y secador

¡Adiós al olor a perro mojado!

Después del baño, envuelve a tu perro en una toalla muy absorbente. Después, utiliza un secador a temperatura baja o media para terminar de secarlo.
Cepilla suavemente mientras utilizas el secador para evitar los nudos y conseguir que el pelo quede esponjoso.

Córtale las uñas

¡No dejes que las uñas crezcan demasiado: puede resultar doloroso!

Las uñas demasiado largas pueden dificultar que los perros caminen y afectar a la alineación de sus huesos. En casos graves, pueden llegar a crecer hacia el interior de las almohadillas de las patas.

Utiliza cortaúñas para mascotas y no cortes demasiado: evita alcanzar la pulpa de la uña, ya que podrías provocar sangrado y dolor.

Limpia los ojos y los oídos

Prevenir las infecciones antes de que aparezcan

Revisa los ojos de tu perro con regularidad. Si presenta secreciones o se frota la cara repetidamente, límpialos con suavidad usando un paño húmedo.

En cuanto a los oídos, presta atención a los movimientos repetidos de cabeza, los rascados y los malos olores. Pueden ser señales de infección. Para la limpieza habitual, utiliza un producto recomendado por el veterinario.

Recorta el pelo cuando sea necesario

Especialmente alrededor de la zona trasera, las patas y el vientre

Aunque los perros se acicalan por sí mismos, muchas razas necesitan ayuda con determinadas zonas.

  • Recorta el pelo de la zona trasera para evitar que se ensucie después de hacer sus necesidades.
  • Corta el exceso de pelo de las patas para evitar resbalones.
  • Mantén arreglado el pelo del vientre y las patas para reducir la acumulación de suciedad.

Puedes acudir a un peluquero canino profesional para los recortes periódicos, o aprender a hacerlo tú mismo en casa.

Consejo final: pide ayuda al veterinario o al peluquero canino

¡No tengas miedo de preguntar!

Si estás empezando, ve con calma. Utiliza herramientas diseñadas para perros y no dudes en pedir ayuda a tu veterinario o peluquero canino de confianza para tareas como cortar las uñas o limpiar los oídos.

Cuando encuentres una rutina que funcione, el cuidado de tu perro puede convertirse en un momento para reforzar vuestro vínculo que ambos disfrutaréis.